domingo, 3 de mayo de 2009

Maribel quiere ser puta

Entendamos, eso si, que el nombre es inventado, pero su historia y sus sombras no. Nos conocimos en secundaria, esos tiempos en los que la vagancia y el relajo eran las asignaturas principales. Maribel era una niña de corazón muy grande, y familia muy raquítica. Guapa, llamativa, simpática y siempre a su aire. Vamos, una rival imbatible en el campo de juego masculino. El tiempo, que no cunde tanto, no dio de si para tanto como Maribel deseaba hacer y enseñar, así que, puestos a escoger, repetir fue la elección. La he perdido la pista hasta que su nombre volvió a correr de boca en boca esta semana, hasta llegar ante mis ojos. Todo ocurrió en su hora de tutoría, según dice el susurrar del pasillo. Ese tiempo perdido, ese Shangai La del horario, por el que no pasa el tiempo, ni el interés, ni nada. Poneros en situación. Más que terciada la semana, más que acabada la mañana, y más que finita la paciencia del tutor/a de turno y la del evangelista del día. Un monitor de no se que asociación, que platica de no se que tema, con no se sabe que objeto. Entre el calor de la sala y el tedio de la predica, el infortunado comandante del acto se fija en Maribel (como para no). Quizá por su cara angelical de niña buena, o quizá para detener el contoneo insinuante que me imagino que estaría desplegando, lanzada cual Bruni a enamorar hasta a las fotos del calendario de pared.

“Pongamos un ejemplo, tu, la de la camiseta amarilla de tirantes, ¿Qué quieres ser de mayor?” (de mayor dice, por Dios, si de eso ejerce hace años). ”Puta. Yo de mayor voy a ser puta. De las de lujo, claro. Samy (Samuel, su novio) será mi chulo. Con el primer dinero que saquemos me voy a operar de …”. “¿Pero tu eres tonta niña?”. Esa última frase es del tutor/a, mientras echa espumarajos por la boca, en medio del delirio y el descojono de la parroquia.
La sinceridad de Maribel no tiene precio, lo gilipoyas que son algunas puestas a impactar tampoco. Para todo lo demás la respuesta es obvia. España es el país de lo fácil, y ella es española. De pura cepa.

Y es que en el país en el que “Sin tetas no hay paraíso” rompe los share a piqueta, 400.000 mujeres pasan por los quirófanos de estética cada año, en un 84% de los casos (según la asociación medica del ramo), por motivos ornamentales, no sanitarios. Y ya se que es difícil distinguir una reconstrucción por puro placer, de aquella que tiene añadida una necesidad física y psicológica. Pero tantos defectos no podemos tener. Maribel en eso solo es una muestra más de una identidad social cada vez más arraigada. El hedonismo elevado a los altares, el placer inmediato, la vida fácil (o eso se creen los que opinan que el follar profesional es un placer), el vivir sin esfuerzo, el languidecer sin tacha.
Tampoco vamos a volver ahora sobre la economía del ladrillo, la hartá de especuladores que viven a costa nuestra o de nuestros gobiernos autonómicos y los anuncios de teletienda que te prometen adelgazar sin esfuerzo y sin sudor. Pero es así, esa es la forma en que somos educados mediante el preceptivo bombardeo diario de imágenes de hombres trajeados y mujeres operadas que miran a los curritos con aire de desprecio mientras se escapa de sus labios un “mira que eres pringao”.
Lo vi claro el sábado viendo el partido del Barcelona, peajes que una paga por tener novio. Fue un retrato de nuestro país. Un equipo que se ha construido a largo plazo, que ha invertido en cantera, que ha sido fiel a su estilo, y no a las circunstancias. Enfrente, una plantilla construida desde la improvisación, la búsqueda del éxito rápido, el desprecio a la inversión en forma de cantera y la especulación más descarada, en la que un grupo de golfos se han forrado fichando a un grupo de gorrillas que ni siquiera son convocados.
Se puede reprochar a Maribel su falta de compostura, sus ganas de reventar tamaño paquete, como son las chapas de tutoría, o su ignorante inocencia. Pero el desprecio, la burla y la ira debemos guardarla para quienes hacen de nosotros los extras de un matrix construido en una ficción de vida, en la que se nos enseña desde una pantalla de cristal, que lo más fácil es crecer dejándonos humillar y faltando a todo principio. Y eso se ha creído Maribel. Si se deja dominar, someter y redecorar, será feliz, conseguirá dinero sin mérito y sin ser útil, pero la querrán, como a la calefacción en invierno.
Alguien debería tachar del universo todo eso que nos hace esclavos y nos impide vivir con autoridad nuestras vidas. Mientras tanto, Maribel seguirá como Lucky Lucke, cabalgando solo con su valentía.

3 comentarios:

El internauta de León dijo...

No te has parado a verlo desde todos los puntos de vista.
Es muy probable que esa Maribel piense eso realmente y tenga las cosas asi de claras, tal vez esté equivocada.
No veo delito alguno en buscar la vida facil o acudir a quirofanos sin necesidad médica.
Seguramente otros vean peor a las personas religiosas.
Todo es tan relativo...
Al margen de esto, me ha gustado leerte.

Mª Ángeles dijo...

Espectacular post, Zina.
Tienes razón en que muchas jovencitas lo único que ven en la prostitución es una fuente de ingresos en las que el modo de conseguirlos no tiene que ser nada fácil.
Si tiene las ideas tan claras, que haga lo que desea, tal vez en un tiempo se dé cuenta de que seguir los dictados de las series de TV no es la mejor opción de futuro.
Enhorabuena por este post, me ha encantado.
Un beso enorme

Alvaro Saenz dijo...

genial, como siempre Zina.
Lo primero al fin y al cabo es un curro mas, lo que pasa es que desde la Tv no se muestra la realidad de como es el trabajo de las prostitutas, Sin Tetas no hay paraiso, y Carl Girl, son series que muestran a las adolescentes que el mundo de las prostitutas es lujo e ilusion, que todo es bueno y nada es malo.

Un besote Zina

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