zina: El regreso de la mujer objeto

domingo, 24 de octubre de 2010

El regreso de la mujer objeto


Una semana muy femenina esta. Zp mandó a hacer puñetas la paridad en su gobierno, echando, literalmente, a lo más inútil de su gabinete (elección muy meritoria y difícil, por cierto), y que a decir de los analistas políticos era femenino plural. Las nuevas ministras tampoco es que sean para tirar cohetes, pero lo malévolo radica en el escarnio de haberlas echado en un mismo lote, haciendo hincapié en lo infructuosa de una labor condenada desde su raíz al fracaso, al haberlas puesto al frente (igualdad y vivienda), de dos áreas insignificantes, carentes de contenido, lo que remarca aun más la futilidad de su cometido. Bien es cierto que también ha habido mujeres en cargos de relumbrón, defensa por ejemplo, tanto como que no ha habido hombres florero en este gobierno. Son hechos que, pese a estar rebozados de un supuesto fin igualitario y de “visibilidad”, como se dice ahora, solo llevan a pensar que son gestos vacuos, tan solo llamados a eso, a ser gestos, pero que no redundan en el aumento de responsabilidad y liderazgo social de la mujer. Gestos y actitudes que abonan el terreno para que gentuza vomitiva como León de la Riva, el inexplicable alcalde de Valladolid, digan lo que han dicho de un ser humano, en este caso mujer, un agravante, porque si hubiera sido hombre no lo habría dicho, no habría tenido eso que el pregona tiene en la entrepierna, y quien sabe, si realmente tiene.
Pero la guinda de la semana, en cuanto a mujeres se refiere, la ha puesto Delia Rodríguez, una bloguera de El País, que lleva una columna semanal sobre eso que se llama trending topic. En su caso chorradas.
El motivo de uno de sus últimos escritos ha sido la intrahistoria de la huelgas anti Sarkozy, las curiosidades que envuelven estos grandes procesos históricos. Me imagino que la trastienda de un movimiento tan amplio, contundente y democrático como el francés (Méndez y Toxo deben estar ya sin uñas de tanto comérselas de envidia) debe ser apasionante. Gentes que sacrifican su trabajo, su vida privada, su familia. Grandes movimientos de personas, logística revolucionaria, penalidades ante la policía, la noche y el frío. Innumerables historias y vivencias personales de amor, dolor y rabia. Pues no, no íbamos a reparar en tan miserables acontecimientos del devenir humano. Siendo mujer, la articulista ha empujado el carro de los periodistas que, a partir de una foto de Reuters, se han empeñado en hacer famosa a la nueva Marianne.
Y es que con ese nombre conocemos a la mujer que, a hombros de sus compañeros, se convirtió en un estandarte de los revolucionarios franceses del 68, aquellos que lucharon por una nueva frontera y un nuevo sistema, en los convulsos y sangrientos años de la Guerra de Vietnam, las atrocidades rusas en Praga y Budapest, la opresión laboral y el sojuzgamiento del Tíbet, por ejemplo. Unos revolucionarios que inmortalizó el fotógrafo Marc Riboud, y sobre los cuales se encaramaba Marianne gritando aliento y consignas.
Hoy, la periodista de El País se escapa de esos valores y simbolismos y se adentra en un terreno más práctico. Valora la foto y su difusión por un rasgo, a su entender, típicamente femenino. Es guapa. Es más, se alaba de la revolucionaria el ir vestida “con sudadera verde, una bufanda marrón -que son unos colores muy militares- y un poco despeinada, con ese aire cuidadosamente descuidado que tanto nos gusta de las mujeres del país vecino. Perfecta para hacer la revolución en la temporada otoño-invierno de 2010”.
La banalización de su actitud llega a hacer chanza de que, en una foto tomada a la misma chica poco después, levanta el puño derecho en lugar del izquierdo, como recalcando ese aspecto marginal de la protesta y de los ideales que encierra, y enfatizando el lado superficial y decorativo de su presencia entre las masas. Enfatizando, ya de paso, la belleza corporal de la revolución, con sus Jesús de Nazaret y sus Ches Guevaras, enseñando la tableta de chocolate, entre el vaivén de sus largos y descuidados cabellos. Como si la lucha por el futuro se redujera a eso, a la pose. Como si protestar fuera un juego comprensible en gentes infantiles, superficiales, incapaces de percibir lo bueno que es todo cuanto tenemos, y que por tanto no debemos tocar.
Tanta historia con la igualdad, tanto esfuerzo de tanta gente, para que al final, los que más posibilidad tienen de ser oídos, y ayudar a crear opinión, demuestren que toda esta historia tiene solo un afán numérico. La cosa es que haya mujeres, por el que dirán, pero cuanto más monas mejor, que después de la foto no conviene que piensen, no sea que nos alteren nuestro masculino poder.
Cualquier día, uno de estos periodistas hechos a granel criticarán a una victima de la violencia de género, mujer por supuesto, por la forma inadecuada en que iba vestida, sabiendo, como debería saber, que su lo que sea la iba a forzar a hacer paracaidismo desde el séptimo, estampanandola contra el suelo, sin tener en cuenta lo mal que quedan las fotos de prensa de un cadáver en bata y zapatillas.
Delia, te lo digo con todo cariño, piérdete hija piérdete, que nos haces a todas un favor.

2 comentarios:

Luis Lópec dijo...

Totalmente de acuerdo en todo. Sigo comprobando que escribes fenomenal. Tendrás que hablar de Dragó ¿no? Besos.

Luis Lópec dijo...

DRAGÓ-http://www.publico.es/culturas/343953/librerias-de-toda-espana-retiran-el-repugnante-libro-de-drago